Confesiones: Enfrentando la muerte
Estas últimas semanas han sido bastante diferentes a todo el resto de mi vida. La muerte había rondado alrededor mío…pero jamás la había visto tan de cerca.
Hace algunos días un tío de mi papá muy querido por todos falleció. Fue la primera vez que asistí a un funeral junto a parte de mi familia. En los años pasados había acompañado a muchos amigos que habían perdido a seres queridos, pero nunca antes me había tocado encarar la muerte cómo lo he estado haciendo en estos días.
Confieso que ha sido un tiempo de mucha reflexión, a veces de mucha tristeza y de un sentimiento profundo de soledad. Confieso que han sido días muy difíciles. Confieso que me duele mucho darme cuenta que personas que amo TANTO ya no estén conmigo. Confieso que me entristece saber que no pude disfrutarlos en sus últimos años. Confieso que no me gusta aceptar que el tiempo pasa y que poco a poco cada una de las personas que amo experimentarán esto.
Aunque tengo la fuerte convicción de que volveremos a estar juntos en la eternidad, eso no sustituye el profundo dolor que siento por no poder compartir más con ellos (estoy pensando principalmente en mis abuelos).
En fin, confieso que han sido días muy dolorosos y que cuando pienso en que hay tanta gente a quien amo a la que físicamente no puedo tener cerca, me entristece mucho. Saber que el tiempo pasa y que no puedo compartir “el día a día” con muchos a quienes amo me incomoda mucho, principalmente cuando pienso en que algún día, aunque yo quiera, ell@s ya no estarán.
Sé que suena medio fatalista y negativo…pero la realidad de la vida es que algún día termina, (físicamente) para tod@s. Sin embargo, en medio de todo esto, todavía podemos tomar la decisión de disfrutarnos mientras nos tenemos, de buscar mantenernos cerca a pesar de los kilómetros que nos separan. A pesar de la distancia, podemos decidir invertir tiempo en compartir juntos.
Siempre tenemos dos caminos delante de nosotros: el del temor y el del amor. La muerte puede llevarnos a vivir atrapados por el temor y la culpa. Sin embargo, el camino del amor siempre será la opción más saludable. Por eso he decidido no dejar que el temor (o la culpabilidad) de ver a mis seres queridos morir sea lo que me motiva a estar más cerca de ellos. He decido que sea el amor que les tengo lo que me impulse a esforzarme por mantenerme cerca a pesar de la distancia y a invertir tiempo y empeño en demostrarles que les amo.
Hay muchas cosas que sueño… muchos proyectos en mi corazón… cientos de ideas… pero no quiero que por ir detrás de ellas descuide lo que finalmente es más importante en la vida: caminar junto a quienes amamos.
No sé cuantos años, meses, semanas, días, horas, minutos más viviré… pero lo que sí sé es que quiero vivirlos cerca de quienes amo, de quienes tengo físicamente cerca y también de los que no. Quiero esforzarme mucho más en eso.
Gracias por darme el privilegio de tener un espacio dentro de tu corazón… quiero que sepas que tienes uno dentro del mío…. Y que quiero cuidarlo y valorarlo MUCHO… siempre!
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Al final de cuentas, cuando pasan los títulos, los diplomas, los grandes eventos, los viajes, los aplausos… el RUIDO… cuando pasan los años… todo cambia y es pasajero, pero quienes permanecen junto a nosotros, son quienes nos aman y a quienes amamos.
Caminemos juntos…

