Posted by Marco Andrade on nov 16, 2009 in
Confesiones...
Estas últimas semanas han sido bastante diferentes a todo el resto de mi vida. La muerte había rondado alrededor mío…pero jamás la había visto tan de cerca.
Hace algunos días un tío de mi papá muy querido por todos falleció. Fue la primera vez que asistí a un funeral junto a parte de mi familia. En los años pasados había acompañado a muchos amigos que habían perdido a seres queridos, pero nunca antes me había tocado encarar la muerte cómo lo he estado haciendo en estos días.
Confieso que ha sido un tiempo de mucha reflexión, a veces de mucha tristeza y de un sentimiento profundo de soledad. Confieso que han sido días muy difíciles. Confieso que me duele mucho darme cuenta que personas que amo TANTO ya no estén conmigo. Confieso que me entristece saber que no pude disfrutarlos en sus últimos años. Confieso que no me gusta aceptar que el tiempo pasa y que poco a poco cada una de las personas que amo experimentarán esto.
Aunque tengo la fuerte convicción de que volveremos a estar juntos en la eternidad, eso no sustituye el profundo dolor que siento por no poder compartir más con ellos (estoy pensando principalmente en mis abuelos).
En fin, confieso que han sido días muy dolorosos y que cuando pienso en que hay tanta gente a quien amo a la que físicamente no puedo tener cerca, me entristece mucho. Saber que el tiempo pasa y que no puedo compartir “el día a día” con muchos a quienes amo me incomoda mucho, principalmente cuando pienso en que algún día, aunque yo quiera, ell@s ya no estarán.
Sé que suena medio fatalista y negativo…pero la realidad de la vida es que algún día termina, (físicamente) para tod@s. Sin embargo, en medio de todo esto, todavía podemos tomar la decisión de disfrutarnos mientras nos tenemos, de buscar mantenernos cerca a pesar de los kilómetros que nos separan. A pesar de la distancia, podemos decidir invertir tiempo en compartir juntos.
Siempre tenemos dos caminos delante de nosotros: el del temor y el del amor. La muerte puede llevarnos a vivir atrapados por el temor y la culpa. Sin embargo, el camino del amor siempre será la opción más saludable. Por eso he decidido no dejar que el temor (o la culpabilidad) de ver a mis seres queridos morir sea lo que me motiva a estar más cerca de ellos. He decido que sea el amor que les tengo lo que me impulse a esforzarme por mantenerme cerca a pesar de la distancia y a invertir tiempo y empeño en demostrarles que les amo.
Hay muchas cosas que sueño… muchos proyectos en mi corazón… cientos de ideas… pero no quiero que por ir detrás de ellas descuide lo que finalmente es más importante en la vida: caminar junto a quienes amamos.
No sé cuantos años, meses, semanas, días, horas, minutos más viviré… pero lo que sí sé es que quiero vivirlos cerca de quienes amo, de quienes tengo físicamente cerca y también de los que no. Quiero esforzarme mucho más en eso.
Gracias por darme el privilegio de tener un espacio dentro de tu corazón… quiero que sepas que tienes uno dentro del mío…. Y que quiero cuidarlo y valorarlo MUCHO… siempre!
—-
Al final de cuentas, cuando pasan los títulos, los diplomas, los grandes eventos, los viajes, los aplausos… el RUIDO… cuando pasan los años… todo cambia y es pasajero, pero quienes permanecen junto a nosotros, son quienes nos aman y a quienes amamos.
Caminemos juntos…
Tag:Amor, Confesiones..., Dolor, Esperanza, Reflexión
Posted by Marco Andrade on set 14, 2009 in
Confesiones...
Quiero confesar que durante mucho tiempo he vivido “on-line” pero desconectado. He tenido muchas personas alrededor y aún así he estado profundamente desenchufado.
Debo confesar que he estado envuelto en mucho trabajo y sin embargo poco conectado con lo que estaba haciendo. Confieso que me he dejado atrapar por el “ocupismo” y que buscando estar en tantos lugares a la vez dejé de estar completamente en uno solo. Confieso que constantemente he estado físicamente en un lugar pero con mi mente ya he estado planificando la siguiente cosa que tengo que hacer.
Últimamente he estado descubriendo un mundo diferente. Creo que no es lo mismo estar ocupado que estar internamente activo. Creo que podemos estar llenos de cosas que hacer pero no poner el corazón en lo que hacemos. Considero que podemos estar “produciendo” bastante y sin embargo estar desconectados de nuestro corazón… y confieso que he vivido así por muchas veces.
Al estar des-conectado de mi propio corazón perdí también la capacidad de relacionarme profundamente con otros. Poner mi mirada en producir me llevó a pasar mucho tiempo enfocado en “lo externo” y casi no mirar hacia adentro, casi llegué a olvidarme completamente a mi mismo. Me di cuenta que sin que yo mismo me conozca profundamente era difícil poder compartirme con otros. Obviamente es prácticamente imposible dar algo que ni siquiera sabes que tienes!
En fin, en este tiempo he estado descubriendo que ya no me llama tanto la atención estar haciendo “mil cosas” a la vez. Estoy buscando y disfrutando más enfocar mi vida en hacer unas pocas cosas en las que puedo conectarme realmente, poner el corazón de manera sincera y ser fiel a mi diseño. Obviamente hay un precio que pagar. Cuando estás en todo lado y haces muchas cosas es más común que mucha gente a tu alrededor te dé su aprobación y reconocimiento. Decidir dejar de hacer muchas cosas, implica quedar mal con algunos y, por lo tanto, dejar de recibir “el aplauso” y admiración de otros. Pero creo ese también es el camino hacia ser fieles a nuestro diseño y caminar rumbo a lo que hemos sido creados para ser.
En medio de este proceso he tenido muchas veces que decidir si voy a vivir para complacer a otros y buscar su reconocimiento o si voy a ser fiel a mis sueños. Me doy cuenta que por mucho tiempo confundí éxito con fama y grandeza con aprobación. Pensé que ser exitoso era ser reconocido por los demás; pensé que grandeza era ganar el aplauso de otros. Sin embargo, en este tiempo estoy poco a poco interiorizando que el éxito y la grandeza tienen más que ver con ser fieles a nuestros sueños, independientemente de las expectativas de los demás sobre nosotros y nuestro desempeño.
También llegué a pensar que el éxito es lo que produce felicidad y realización…sin embargo he estado descubriendo que es al contrario: que la realización y felicidad son las que producen el éxito. He corrido tanto tiempo detrás del “éxito” que muchas veces al llegar he estado simplemente demasiado desgastado y cansado como para disfrutarlo. Al fin de cuentas la mayoría de cosas son pasajeras… Por eso, creo que en la vida no solamente debemos festejar el alcanzar objetivos sino que debemos disfrutar cada paso del camino hacia ellos. De esa manera no solamente tendremos algunos días de felicidad en nuestra vida, sino que viviremos siendo felices. Creo de eso se trata vivir conectados a nuestro corazón, disfrutar del camino… no solo del destino.
Sin lugar a dudas hay días difíciles en medio de ésta aventura de vivir para desarrollar al máximo nuestro potencial. Frecuentemente es mucho más fácil mantenernos desconectados y dejar que la vida pase. Sin embargo, aún con todos los desafíos que implican conectarnos a nuestro corazón y caminar hacia nuestros sueños, hay una nueva fuerza interior que crece fuertemente a pesar de los obstáculos externos. No hay nada que pueda darnos más valentía que saber que estamos avanzando hacia alcanzar todo lo que fuimos creados para ser.
Tengo que confesar que en medio de éste camino también me he encontrado con la duda, la soledad y el temor. Antes pensaba que eran obstáculos que tenía que superar y que se irían de una vez por todas. Sin embargo, los vuelvo a encontrar con tanta frecuencia que creo que también son compañeros de camino que posiblemente caminan cerca. Así que creo que el arte está en escucharlos pero continuar caminando a pesar de eso.
En fin, lo que sea que haga quiero hacerlo de corazón; dando un paso a la vez y disfrutando del camino en medio de los diversos desafíos que surgen día a día.
¿Caminamos juntos?
Tag:Confesiones..., Esperanza, Propósito, Reflexión
Posted by Marco Andrade on ago 18, 2009 in
Confesiones...
Cada vez me siento más incómodo con el sistema (político, social, religioso) en el que vivimos. Me siento incómodo al ver a tantas personas sufriendo por no poder cumplir con los estándares que se ha impuesto sobre el desempeño y la “productividad”. Me incomoda también ver como la naturaleza se destruye por estar fomentando un consumo infinito en un mundo finito. Me incomoda la manipulación oculta que nos hace títeres de un sistema que cada vez nos lleva a sentirnos más obligados a producir/consumir para poder pertenecer y ser aceptados.
Me incomoda notar muchas veces mi propia indiferencia y hacerme cómplice de esto al no hacer nada al respecto. Me incomoda descubrir que muchas veces he preferido acostumbrarme a estas incomodidades en lugar de compartir mi inconformidad y buscar alternativas/soluciones. Me incomoda que mi incomodidad solamente me haya incomodado pero no haya generado cambios.
Confieso que gran parte de mi vida he vivido siendo (o haciéndome) ciego a esta realidad. Confieso que he ido desarrollando cierta conciencia sobre el tema sin embargo no he hecho nada significativo para cambiar. Confieso que aunque en este momento me preocupa, la verdad muchas veces lo paso por alto y simplemente permito que las cosas sigan como están. Confieso que por algún tiempo mi incomodidad se ha quedado solamente en sentimientos o ideas y no ha pasado a acciones!
En este tiempo me he dado cuenta que el vivir en esta sociedad que valora primordialmente a las personas por lo que hacen (no por lo que en esencia son) en muchas ocasiones nos “des-humaniza” y nos vuelve máquinas programadas para producir; nos quita la capacidad de sentir y solamente nos orienta hacia trabajar y consumir; nos “cosifica”.
En mi propia vida esto me ha llevado a volverme un desconocido para mi mismo. Por estar tan preocupado por ser eficiente en este sistema, por estar tan enfocado en cumplir con las demandas, por buscar posicionarme a través de satisfacer las expectativas…perdí la capacidad de escuchar profundamente a otros; de escucharme profundamente a mi mismo. Aunque externamente había logrado un desempeño “correcto” creo que ese camino claramente me estaba llevando hacia la “des-humanización”.
Ya no quiero ser un títere del sistema. No quiero vivir más para buscar la aprobación y las expectativas del status quo. Quiero escapar del ruido exterior y llegar a conocer los verdaderos anhelos de mi corazón. Quiero dejar de ser un desconocido para mí mismo y abrazarme profundamente. Quiero caminar hacia lo que fui diseñado para ser.
Confieso que renunciar al sistema no me resulta sencillo. Confieso que no cumplir con las expectativas y “lo normal” genera muchas tensiones en mi corazón. Confieso que “no pertenecer” a la mayoría a veces me hace sentir aislado. Sin embargo, también que quiero confesar que he decidido ser fiel a lo que estoy experimentando y no pienso dejar de caminar por el miedo a cambiar o por no ser aprobado/aceptado por la mayoría. He decidido dejar de ignorar lo que me incomoda y ser parte de la transformación. He decidido hacer algo al respecto cuando veo injusticia, manipulación, destrucción, violencia… No quiero continuar ignorando lo que me incomoda. No quiero que mi incomodidad se transforme en indiferencia y continuar siendo “domesticado”. Quiero que mi incomodidad sea utilizada para producir cambios y propuestas.
En fin, creo que me encuentro en un proceso de transición en el que estoy descubriendo como ser el cambio que pretendo ver. No todo está completamente claro en mi mente y corazón pero veo que cada vez va tomando más forma y se va aclarando el camino.
¿Caminamos juntos?
Tag:Confesiones..., Reflexión, Solidaridad, Transformación