Confesiones: enfrentando temores…
Últimamente he estado reflexionando mucho respecto a los temores a los que diariamente tenemos que enfrentarnos. Pareciera que vivimos en un mundo global donde también el temor se ha globalizado.
Déjame explicarte…
Creo que nos hemos permitido influenciar y hasta manipular por expectativas que “el sistema” ha puesto sobre nosotros. Este sistema ha llegado a afectar nuestra manera de interpretar la realidad infiltrando constantemente mensajes con “falsas verdades” en nuestra mente. Estos mensajes comunican “valores” (anti-valores muchas veces) relacionados a asuntos muy sencillos y prácticos que poco a poco buscan condicionar nuestra manera de apreciar y categorizar nuestro desempeño. Al lograr transformar nuestro concepto de “éxito” esas expectativas llegan a influenciar toda nuestra manera de vivir y el temor nos presiona cada vez que no logramos cumplir con los “estándares requeridos”.
Es común notar cómo frecuentemente somos presionados por mensajes que vienen de todo lado (personas, medios, sistemas productivos, sistemas religiosos…) y atacan directamente nuestra capacidad de tener, de hacer, de ser. La presión es tan grande que es fácil ver como muchos de nosotros inconscientemente hemos sido atrapados por esos estándares de “éxito” y hemos buscado vivir de manera que seamos lo menos vulnerables al temor. Pareciera que todos estuviéramos huyendo del temor a fracasar, del temor a estar solos, del temor a ser lastimados, del temor a la inestabilidad económica, del temor a ser rechazados, del temor a perder, del temor a…
Lo lamentable de esto es que al vivir de esta manera hemos dejado que nuestra vida se enfoque en ganar seguridad sin importar el precio que tengamos que pagar. Esto inicialmente no suena tan malo, sin embargo, este “paradigma de seguridad” tiene la capacidad de destruir calladamente toda nuestra vida… gran parte de nuestros sueños.
Confieso que por mucho tiempo he vivido procurando estar en esta “zona segura”. Confieso que me he sentido seguro al cumplir los estándares que el sistema ha puesto sobre lo que yo debo tener, lo que debo hacer y lo que debo ser. Confieso que mi seguridad ha sido el factor que ha guiado muchas veces mis decisiones.
Sin embargo, buscando profundamente en la intimidad de mi corazón he descubierto que no he sido creado para vivir bajo estos parámetros, no he sido creado para buscar prioritariamente este tipo de seguridad (externa). No quiero vivir dejando que los estándares del sistema determinen mis sueños, mis decisiones, mi destino. He decidido no poner mi seguridad en calzar con “lo normal”. Por eso, no permitiré que el temor a no encajar determine mi manera de vivir.
Aunque entiendo que es humanamente normal la búsqueda de seguridad (y que incluso a veces es un asunto de supervivencia), creo que el sistema en el que vivimos ha magnificado exageradamente el miedo a perder esa seguridad (externa). Se ha enfocado prioritariamente en nuestro desempeño olvidando que la fuerza vital de una persona se encuentra al experimentar y encontrar los sueños particulares que Dios ha puesto profundamente en su corazón. Ha buscado encajarnos en categorías de “éxito” que generan un temor excesivo y limitan muchísimo nuestra capacidad avanzar hacia nuestro propio destino.
En fin, creo que las presiones externas han llegado a entorpecer nuestra capacidad interna de descubrir nuestros verdaderos sueños y avanzar apasionadamente hacia ellos. La globalización del temor ha logrado atraparnos y hacernos esclavos de un sistema donde no son nuestros sueños los que dirigen nuestra vida, sino lo que “globalmente” es categorizado como deseable y aceptable.
Por eso, he decidido no permitiendo que mi vida gire alrededor de este tipo de seguridad cambiante y superficial. He decidido afrontar mis miedos y renunciar a que el temor sea quien determina mis decisiones, mi camino…mi destino.
He decidido poner mi seguridad en entender profundamente que he sido creado por Dios para un propósito único. Por lo tanto, quiero explorar, quiero soñar, quiero imaginar, quiero crear, quiero abrazar mi verdadera identidad. He decidido renunciar a un sistema “enlatado” de estándares y temores y atreverme a “pensar fuera de la caja”. He decidido enfrentar mis miedos y avanzar hacia esos sueños para los cuales fui creado.
Reconozco que estoy en un tiempo particularmente en el que estoy experimentando constantemente las presiones del sistema (externo) y sigo luchando fuertemente contra mis propios temores (internos). También reconozco que siempre es más fácil enfrentar los desafíos cuando no lo hacemos solos. Por eso, quiero invitarte a que viajemos juntos en medio de este proceso de encarar nuestros miedos y de abrazar los sueños para los que hemos sido creados.
Imagínate lo que podría ocurrir si decidimos “salirnos del formato” y ser todo lo que fuimos diseñados para ser…!!!
¿Caminamos juntos?

Gracias por tu escrito. Porque demuestras que la fe no es excusa para ser estúpido. Es raro encontrar personas con quien uno se identifique así sea en detalles…
Yo hoy presento renuncia a mi trabajo actual… para cambiar a otro trabajo. Y no te miento que tengo temor… porque es normal preguntarse si la decisión ha sido o no buena.
Pero debo enfrentar este temor. Llevo mucho tiempo orando a Dios, junto con mi esposa, por un nuevo empleo… Y cuando llega… debo tener fe para lanzarme… Sería vil y canalla de parte de Dios darme algo que me va a hacer daño… además que mi esposa y yo compartimos paz cuando tomé la desición. Se que Dios no me dejará avergonzado.
Gracias porque tu escrito me ha llenado de valor. Las decisiones son propias, pero las palabras escritas por tí han infundido, de parte de Dios, confianza.
Saludos.