CONFESIONES: Des-conectado
Quiero confesar que durante mucho tiempo he vivido “on-line” pero desconectado. He tenido muchas personas alrededor y aún así he estado profundamente desenchufado.
Debo confesar que he estado envuelto en mucho trabajo y sin embargo poco conectado con lo que estaba haciendo. Confieso que me he dejado atrapar por el “ocupismo” y que buscando estar en tantos lugares a la vez dejé de estar completamente en uno solo. Confieso que constantemente he estado físicamente en un lugar pero con mi mente ya he estado planificando la siguiente cosa que tengo que hacer.
Últimamente he estado descubriendo un mundo diferente. Creo que no es lo mismo estar ocupado que estar internamente activo. Creo que podemos estar llenos de cosas que hacer pero no poner el corazón en lo que hacemos. Considero que podemos estar “produciendo” bastante y sin embargo estar desconectados de nuestro corazón… y confieso que he vivido así por muchas veces.
Al estar des-conectado de mi propio corazón perdí también la capacidad de relacionarme profundamente con otros. Poner mi mirada en producir me llevó a pasar mucho tiempo enfocado en “lo externo” y casi no mirar hacia adentro, casi llegué a olvidarme completamente a mi mismo. Me di cuenta que sin que yo mismo me conozca profundamente era difícil poder compartirme con otros. Obviamente es prácticamente imposible dar algo que ni siquiera sabes que tienes!
En fin, en este tiempo he estado descubriendo que ya no me llama tanto la atención estar haciendo “mil cosas” a la vez. Estoy buscando y disfrutando más enfocar mi vida en hacer unas pocas cosas en las que puedo conectarme realmente, poner el corazón de manera sincera y ser fiel a mi diseño. Obviamente hay un precio que pagar. Cuando estás en todo lado y haces muchas cosas es más común que mucha gente a tu alrededor te dé su aprobación y reconocimiento. Decidir dejar de hacer muchas cosas, implica quedar mal con algunos y, por lo tanto, dejar de recibir “el aplauso” y admiración de otros. Pero creo ese también es el camino hacia ser fieles a nuestro diseño y caminar rumbo a lo que hemos sido creados para ser.
En medio de este proceso he tenido muchas veces que decidir si voy a vivir para complacer a otros y buscar su reconocimiento o si voy a ser fiel a mis sueños. Me doy cuenta que por mucho tiempo confundí éxito con fama y grandeza con aprobación. Pensé que ser exitoso era ser reconocido por los demás; pensé que grandeza era ganar el aplauso de otros. Sin embargo, en este tiempo estoy poco a poco interiorizando que el éxito y la grandeza tienen más que ver con ser fieles a nuestros sueños, independientemente de las expectativas de los demás sobre nosotros y nuestro desempeño.
También llegué a pensar que el éxito es lo que produce felicidad y realización…sin embargo he estado descubriendo que es al contrario: que la realización y felicidad son las que producen el éxito. He corrido tanto tiempo detrás del “éxito” que muchas veces al llegar he estado simplemente demasiado desgastado y cansado como para disfrutarlo. Al fin de cuentas la mayoría de cosas son pasajeras… Por eso, creo que en la vida no solamente debemos festejar el alcanzar objetivos sino que debemos disfrutar cada paso del camino hacia ellos. De esa manera no solamente tendremos algunos días de felicidad en nuestra vida, sino que viviremos siendo felices. Creo de eso se trata vivir conectados a nuestro corazón, disfrutar del camino… no solo del destino.
Sin lugar a dudas hay días difíciles en medio de ésta aventura de vivir para desarrollar al máximo nuestro potencial. Frecuentemente es mucho más fácil mantenernos desconectados y dejar que la vida pase. Sin embargo, aún con todos los desafíos que implican conectarnos a nuestro corazón y caminar hacia nuestros sueños, hay una nueva fuerza interior que crece fuertemente a pesar de los obstáculos externos. No hay nada que pueda darnos más valentía que saber que estamos avanzando hacia alcanzar todo lo que fuimos creados para ser.
Tengo que confesar que en medio de éste camino también me he encontrado con la duda, la soledad y el temor. Antes pensaba que eran obstáculos que tenía que superar y que se irían de una vez por todas. Sin embargo, los vuelvo a encontrar con tanta frecuencia que creo que también son compañeros de camino que posiblemente caminan cerca. Así que creo que el arte está en escucharlos pero continuar caminando a pesar de eso.
En fin, lo que sea que haga quiero hacerlo de corazón; dando un paso a la vez y disfrutando del camino en medio de los diversos desafíos que surgen día a día.
¿Caminamos juntos?
