CONFESIONES: Te extraño…
Cada uno de nosotros tenemos nuestros propios mecanismos para “cuidar nuestro corazón”. Definitivamente es algo necesario e indispensable para vivir. Si no aprendemos a cuidar nuestro corazón ¿quién más lo hará? Tenemos que aprender a amarnos a nosotros y cuidarnos a nosotros mismos si pretendemos sanamente poder amar a otros. No podemos dar a otros los que no tenemos y, si no nos amamos, jamás podremos compartir ese amor libremente con los demás. El asunto con “cuidar el corazón” es que a veces volvemos eso una excusa para no amar.
Confieso que bajo el este “lema” he puesto muchas veces barreras en mis relaciones interpersonales. Confieso que me he ocultado bajo la armadura de la auto-protección por temor a amar. Confieso que he dejado que experiencias del pasado limiten mi capacidad de entregarme a otros y abrir mi corazón.
Confieso que por mucho tiempo viví bastante atareado estudiando, trabajando y con muchas cosas por hacer. De alguna manera ese “escudo de productividad” fue utilizado como una excusa para no desarrollar relaciones muy profundas con otros. Aunque tenía cientos de personas a mi alrededor cada semana la mayoría de ellas no conocía la que había en el fondo de mi corazón. Para ser sincero, ni yo mismo lo conocía; no tenía tiempo ni para mi mismo! Aunque pensé que tenía amistades profundas…ahora me doy cuenta que al no conocerme a mi mismo era prácticamente imposible que alguien más pueda conocerme íntimamente. Sin tener intimidad conmigo mismo era imposible desarrollar relaciones íntimas con otros.
Es triste cuando nos quedamos atrapados en la desconfianza por el temor de nuevamente ser lastimados, cuando preferimos no volver a amar, cuando decidimos no poner nuestro corazón en nuestras relaciones con lo demás. Obviamente es más seguro quedarnos dentro de nosotros mismos, pero no creo que hayamos sido creados para eso. La verdad es que la vida tiene más que ver con compartir y caminar junto a otros que con solamente lograr cumplir con tareas. De alguna manera dejar de poner nuestro corazón en nuestras relaciones es en gran medida dejar de poner nuestro corazón en nuestra vida. Es como existir sin vivir…
Sin embargo es evidente que amar tiene sus consecuencias. Cuando amamos nos importan en los demás. Cuando amamos salimos de nuestra burbuja y nos interesamos en otros. Cuando amamos dejamos de vivir egocéntricamente y decidimos “compartirnos” y ser vulnerables. Cuando amamos abrimos el corazón sin barreras. Cuando amamos podemos ser lastimados. Cuando amamos nos duelen las separaciones. Cuando amamos queremos estar cerca y compartir juntos. Cuando amamos extrañamos…
No creo que la idea de “cuidar el corazón” debo implicar no amar… o vivir a medias…sin poner pasión en lo que hacemos. No creo que implique vivir poniendo barreras en nuestras relaciones por temores despertados en el pasado. No creo que implique buscar no ser vulnerables.
Me parece que “cuidar el corazón” tiene más que ver con reconocer nuestra profunda necesidad de ser aceptados, valorados y seguros; y poner esa seguridad en un lugar confiable. Cuidar nuestro corazón tiene más que ver con aprender a descansar en la certeza de que somos amados incondicionalmente por Dios y no buscar nuestra plenitud en otro lugar. Creo que únicamente partiendo de esa realidad es que he encontrado la valentía para amar verdaderamente a los demás (a pesar de las consecuencias dolorosas que podrían haber) sabiendo que tengo un lugar seguro donde mi profunda necesidad de ser amado puede ser llenada.
Quiero vivir para amar. Quiero compartir mi corazón con los demás. Quiero vivir con intensidad. Quiero desarrollar sensibilidad, quiero seguir creciendo en mi capacidad de escuchar sinceramente a otros. Quiero invertir en desarrollar relaciones significativas, quiero aprender a amar más profundamente, a “compartirme”. Quiero llegar a extrañar…
Hace ya algún tiempo que estoy lejos de bastante gente que amo mucho y pronto me despediré de caminantes con quienes he convivido por 5 meses. Es difícil y doloroso, pero creo que es el precio de amar realmente. Extrañar es una señal de que realmente estoy amando, de que estoy dando pasos hacia salir del egocentrismo que me envolvía hace un tiempo. Cuando no amas, no extrañas. Creo que extrañar es una pequeña evidencia de que estoy logrando compartir mi corazón… de que estoy amando, de que estoy aprendiendo a vivir con intensidad.
En fin…todo esto era básicamente para decirte que me haces falta… que te amo y que te extraño… y, lo más raro de todo es que creo que hasta estoy disfrutando de extrañarte porque eso significa que sigues siendo importante para mí, que estamos caminando juntos, que estamos viviendo esta aventura unidos a pesar del tiempo y la distancia…
Te extraño…
¿Estás dispuest@ a extrañarme?
