Fe
El poder de la fe descansa en el objeto de la fe, no en la fe misma. Como parte fundamental de
todo amor es la creencia en el objeto que se ama. Si usted no cree en una persona no puede
amarla. Lo mismo sucede en nuestra relación con Dios, sin fe, es imposible conocerle y amarle.
La fe es el punto de partida de nuestro viaje espiritual. Debemos comenzar con Dios, creyendo
que Él existe, creyendo que Él se preocupa, creyendo que su amor es real.
El viaje de fe no es un salto ciego hacia la oscuridad. Es algo mucho mejor. Comienza con la
seguridad que Dios realmente está allí. Luego avanza con grandes desafíos, algunas veces con
momentos de éxtasis espiritual y otras veces con largos períodos de sequía espiritual. Pero a la
larga el viaje de fe es un peregrinar espiritual que hace disminuir nuestra confianza en las cosas
terrenales y enfoca nuestra esperanza en el cielo. Cada dolor en el corazón, cada desengaño
con la vida, y cada error y fracaso humano nos señala a Alguien que está más allá de nosotros
mismos. Cada lucha en nuestro viaje nos recuerda que necesitamos a Dios.- Timothy Clinton & George Ohhslager
