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Cambios de Paradigma

Posted by Marco Andrade on mag 16, 2008 in BASTA de religiosidad!

Para dejar la religiosidad y proyectarnos hacia la sociedad de manera relevante necesitamos estar dispuestos a reformular la manera en que entendemos y actuamos como comunidades de personas que siguen a Jesús. A continuación hago una breve lista de algunos de éstos cambios de paradigma que considero necesarios y urgentes.

Necesitamos pasar…

o De un liderazgo “transaccional” (nosotros damos – ustedes reciben) a un liderazgo transformacional y “conectivo”.

o De un liderazgo controlador a un liderazgo capacitador.

o De una planificación rígida y estructurada (inflexible) a “manejarnos” frente al cambio y los desafíos.

o De un liderazgo centralizado en un individuo a liderazgo en equipo y compartido en todas las áreas.

o De una autoridad basada en un puesto o un título, a una autoridad basada en relaciones y confianza.

o De una comunidad “atraccional” a una comunidad “encarnacional”.

o De una organización (institución) a un organismo.

o De una mentalidad de “iglesia local” a una mentalidad de Reino de Dios.

o De ofrecer un producto a ser una comunidad transformacional.

o De transmitir información a fomentar espacios para una comunidad interdependiente.

o De un liderazgo paternalista (co-dependiente) a que cada seguidor de Jesús se responsabilice por su crecimiento integral (incluyendo espiritual)

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Debemos pasar… (adaptado de taller con Junior Zapata)

o A.- De construir paredes a construir puentes…

o B.- De Tenemos de medir por números a medir por impacto (transformación)

o C.- De una mentalidad de “sirvannos” a una mentalidad de “sirmamos” (Mc. 10:45)

o D.- De actividades unidas a una comunidad unida

o E.- De condena y “guerra” contra la ciudad (sociedad) a cuidar y servir a la ciudad.

o F.- De ser líder en la iglesia a ser líder en la comunidad.

o G.- De especular con lo que está mal a usar información verdadera (ya no eres el experto, la audiencia es la experta).

o H.- De ser maestros a ser aprendices. (Aprender de la gente para servirle bien)

Imagínate un mundo con “la iglesia fuera de la iglesia”!!!

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Lo que la Iglesia necesita para ser transformada son…

Posted by Marco Andrade on dic 7, 2006 in BASTA de religiosidad!

Menos simpatizantes y más discípulos…

Menos micrófonos y más amigos (verdaderos y cercanos)…

Menos oidores y más hacedores…

Menos religión y más evangelio…

Menos activismo y más relaciones…

Menos “puritanismo” y más amor por los necesitados…

Menos vocabulario “cristianoide” y más contacto con la sociedad…

Menos tradicionalismo y más relevancia…

Menos ambición por el poder y más compasión…

Menos “pequeños reinos” (denominaciones) y mayor unidad…

Menos charlas motivacionales y más oportunidades de servicio…

Menos sistemas de amplificación y más adoración…

Menos modelos eclesiales y más cuidado pastoral…

Menos entretenimiento y mayor transformación…

Menos congresos y más vivencias…

Menos reuniones ministeriales y más familias saludables…

Menos palabras y más vivencias…

Menos espectadores y más servidores…

Menos temor al cambio y mayor visión…

Menos falsa espiritualidad y mayor transformación…

Menos parqueos y más “puentes” de contacto con la comunidad…

Menos pensadores criticones y más profesionales influyentes…

Menos “artistas” y más autenticidad…

Menos manuales de iglecrecimiento y misericordia…

Menos “apóstoles” y más siervos…

Menos diversión y más participación social…

Menos grandes locales y más cercanía…

Menos “mimetismo” (camaleón) y más audacia…

Menos legalismo y más restauración…

Menos sistemas de iluminación y más luz…

Menos conformismo y más creatividad…

Menos preguntas absurdas y más respuestas acertadas…

Menos pedir y más dar…

Menos antigüedades obsoletas y más tecnología efectiva…

Menos reglas y más aceptación…

Menos clientes y más voluntarios…

Menos protección y más conexión con la realidad social…

Menos hipocresía y más credibilidad…

Menos auto-engaño y mayor cambio…

Menos "shows" y más intimidad…

Menos egoísmo y más amor…

Menos eventos y más relaciones…

Menos tipos de biblias y más lectores…

Menos multitudes sentadas y más minorías comprometidas…

Menos popularidad y más servicio…

Menos apariencias y más integridad…

Menos falsedad y más verdad…

Menos charlas y más experiencias…

Menos conformistas y más reformadores…

Menos tradición vacía y más relevancia…

Mav.

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Enrédate en la transformación

Posted by Marco Andrade on apr 17, 2005 in BASTA de religiosidad!

Enrédate en la transformación

…sé parte del mayor cambio en el desarrollo del liderazgo juvenil en Latinoamérica de este siglo.

La población joven de nuestro continente es la más numerosa, en más dificultades y con la mayor necesidad de ayuda. Según las estadísticas de la UNICEF para los próximos años en América Latina más del 70% de la población tendrá menos de 25 años.[1] ¿No es este un dato que debe hacernos estremecer a cada persona que amamos a los adolescentes?

La realidad de nuestros  jóvenes en nuestro continente es difícil: madres solteras, familias disfuncionales, incremento de la violencia, presión de grupo, confusión sexual, drogas, pornografía…etc.

Por otra parte, la falta de capacitación de los líderes juveniles latinoamericanos y la escasez de herramientas adecuadas para trabajar en nuestro contexto son necesidades palpables en nuestro continente. Además, el apego inadecuado a la tradición denominacional,, la religiosidad, el énfasis en las actividades en lugar de en las personas, la poca planificación a largo plazo, la falta de visión, son algunas de las realidades que viven diariamente el liderazgo juvenil latinoamericano. Al ser esto una realidad de nuestros líderes es también una realidad de las organizaciones juveniles.

Es hora de unir esfuerzos y alcanzar a esta nueva generación de chic@s sedient@s de verdad, autenticidad y experiencias reales. Es hora de que juntos nos levantemos y hagamos sacudir nuestro continente. Es hora de compartir, de apoyarnos mutuamente para tener el impacto real y sostenible. Es hora de formar redes para crecer juntos y ayudarnos en este difícil pero fantástico camino.

En Eclesiastés 4:9-11 encontramos que:

Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. ¡Pero ay del que cae estando solo, pues no habrá quién lo levante! Además, si dos se acuestan juntos, uno a otro se calientan; pero uno solo, ¿cómo va a entrar en calor? Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir. Y además, la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. (DHH)

Podemos claramente identificar que “la unión hace la fuerza”. Es impresionante descubrir el potencial del trabajo en equipo. Basta con ver un partido de fútbol para valorar lo indispensable que es cada uno de los personajes involucrados, no solamente los que están dentro de la cancha sino todos los que de alguna manera han sido parte del proceso de preparación. Es hora de que la iglesia se una como un equipo y juntos construyamos un futuro mejor para nuestros países y toda Latinoamérica.

Después de varias entrevistas, lecturas y experiencias estoy convencido que el trabajo en Red es algo fabuloso y, por esta razón, creo que vale la pena hacernos estas preguntas: ¿Porqué es tan importante la unidad para Dios? ¿Cómo podemos lograr esa unidad a través del trabajo en red? ¿Cuáles son los beneficios de una Red? ¿Cómo podemos iniciar un trabajo en Red y lograr un impacto en nuestra localidad? ¿Cuáles son algunos de las barreras que debemos evitar?.

Entendemos por una red

  • un grupo de individuos y organizaciones quienes voluntariamente, intercambian información, bienes o implementan actividades conjuntas y quienes se organizan con esos fines de manera que la autonomía individual permanece intacta. (CIDICCO, 1993, p.2)

El trabajo en organizaciones juveniles demanda innovación, creatividad, nuevas estrategias y actualización constante. Las redes nos facilitan el intercambio de recursos, de ideas, de experiencias y conocimientos. Al compartir estrategias podemos lograr conectarnos más efectivamente a los adolescentes y jóvenes latinoamericanos.

Las redes disminuyen la duplicación de trabajo y esfuerzo. También facilitan el intercambio de información, habilidades, conocimiento, experiencias, materiales y medios de comunicación, a través de reuniones, talleres, publicaciones y programas cooperativos. Puede proveer un espacio para darse apoyo, estímulo, motivación y reconocimiento entre los miembros. Y lo más interesante es que el compartir habilidades y experiencias incrementa la capacidad general de cada uno de los miembros de la red, ya sean individuos u organizaciones (Starkey, 1998, p24-25).

Es momento de que perdamos el “miedo de compartir” y que entendamos que somos un equipo. Hemos sido dotados de impresionantes habilidades y podemos utilizarlas para servir y amar. Por la misericordia de Dios nos hemos convertido en protagonistas de la más grande aventura de todos los tiempos.

Desde la perspectiva de la eternidad, la misión de la iglesia es más importante que poner ejércitos en marcha o que las medidas tomadas por las capitales del mundo, porque es mediante el cumplimiento de la misión que ha de cumplirse el propósito divino de la historia. Nada más y nada menos es nuestra misión. (Ladd, 1974, p.139)

Al trabajar en equipo es más fácil alcanzar nuestra misión. El compartir nos ayuda a crecer. Poner nuestras habilidades, talentos y dones al servicio provee los recursos necesarios para potenciarnos mutuamente. Nadie tiene las mismas cualidades que tiene el otro y todas son requeridas. Nos necesitamos mutuamente para poder cumplir con nuestra tarea. Somos un equipo y tenemos una misma meta.

Dentro de este equipo todos son importantes. Entender esto nos ayuda a evitar la dominación, la centralización, la competencia, la manipulación, la burocracia que son, según Paul Starkey parte de los principales problemas de las redes. Otros problemas comunes observados en diferentes redes en África y América Latina son la falta de objetivos claros, la disparidad de la calidad de los miembros, tener realidades separadas, la carencia de recursos, la información errónea, la interferencia de los donantes, la falta de seguimiento y evaluación y las restricciones políticas (1998, p.26-36). Tener esta realidad presente nos ayudará a evitar estos problemas y a desarrollar un trabajo efectivo.

Es motivante saber que en Argentina, Ecuador, Cuba, Bolivia, Chile y otros países latinoamericanos ya se ha iniciado un trabajo en red con el fin de alcanzar y discipular a adolescentes. Llenan de emoción los logros que han sido posibles debido a la unión de recursos y esfuerzos. Motivan, emocionan y la vez desafían a unirnos para nosotros también hacerlo. Es nuestro turno. Ahora nos toca a nosotros entrar en acción. ¿Hasta cuando permaneceremos “desconectados” creyendo que es algo “propio” lo que Dios nos ha dado?

Se necesita una alianza para cumplir con la misión que Jesús nos encomendó. Para iniciar un trabajo en red es necesario provocar alianzas y establecer objetivos claros basados en necesidades comunes. Se debe diseñar una estructura y construir una visión y misión. Es necesario establecer normas claras y principios que sean parte de la identidad de la red. Se deben definir los vínculos de trabajo, es decir, los ejes de acción sobre los cuáles van a trabajar. Además, hay que tomar en cuanta la forma en que los diferentes participantes de la red se van a comunicar, por lo tanto una estrategia de difusión y comunicación es indispensable. Finalmente, es importante definir legalmente que tipo de organización tendrá la red que está siendo formada (Solís y Martínez, 1999, p25-30).

Solo de esa manera puede una red funcionar, ser efectiva, funcional y atractiva. Trabajar en equipo es una genial experiencia cuando cada miembro participa en el objetivo general, tiene interés en las actividades específicas, deseo de contribución, sentido de pertenencia, respeto por la red, confianza mutua y un sentimiento de seguridad, de logro y posibilidades futuras (Starkey, 1998, p.51).

Unamos esfuerzos, sueños y recursos para amar y servir a los adolescentes de nuestro continente. Formar una red de líderes es una herramienta valiosísima para tener una mayor influencia dentro de la juventud latinoamericana. Iniciar alianzas con este fin en mente es fundamental y urgente.

Ser promotores de la unidad y el trabajo en equipo en nuestras organizaciones, comunidades, ciudades y países puede cambiar el futuro de los movimientos juveniles. Provocar alinzas con el fin de compartir necesidades y enlazar esfuerzos es vital para el cumplimiento de nuestra misión. ¿Estás dispuesto a “enrédate” en la transformación y ser parte del mayor cambio en el desarrollo del liderazgo juvenil en Latinoamérica de este siglo?.

“Si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado”.-

Adagio africano

 

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Referencias Citadas

o [1] De la ponencia realizada en el foro “Adolescencia, pobreza, educación y trabajo” organizado por Irene de Konterlink y Claudia Jacinto para UNICEF Argentina con la ayuda del centro Latinoamericano de Estudios de Población, s.f.

o CIDICCO, Informe Técnico No 11, Abril, 1993.

o Ladd, George E., El Evangelio del Reino, Barcelona-España: Editorial Caribe, 1974.

o Starkey, Paul, Redes para el Desarrollo, Londres-Inglaterra: IFRTD, 1998.

o Mauricio Solís P. y Magdalena Martínez H., Des-enredando el cambio, Quito-Ecuador: MAP Internacional, 1999.


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