Corazón Abierto…
Quisiera contar un par de historias de la vida real.
La primera historia es la de Patricia. Ella es una joven muy valiente y esforzada que ha llegado a ser muy reconocida en su país por su trabajo en el fomento de la transformación de comunidades, es conferencista internacional y tiene una vida muy activa.
Hace unos meses las tres cuartas partes (3/4) del sistema cardio-pulmonar de Patri colapsaron. Estuvo al borde de la muerte. Varios milagros ocurrieron y sigue viva. Varios milagros ocurrieron y su recuperación ha sido asombrosa. Su situación la ha llevado a obligatoriamente tener que descansar, aprender a cuidarse, aprender a estar atenta a los pequeños cambios (como la presión atmosférica por ejemplo) y ha enfocarse de tal manera que pueda invertir su tiempo y energía disponible en cosas que verdaderamente sean una prioridad en su vida. Todo esto la ha llevado a ser una mujer que literalmente “pone el corazón” en cada una de las cosas que hace. Puedes notar su pasión en sus ojos, es visible que tiene “el corazón abierto” hacia los demás.
La segunda historia es la de Alejandro. El es un joven que creció en un ambiente (familia y educación) de perfeccionismo y donde se le enseñó a cumplir con las expectativas de otros. De forma similar, la perseverancia y empeño de Ale le permitió ganar credibilidad y ser reconocido por otras personas. Sin embargo, hace unos meses las tres cuartas partes del corazón de Ale colapsaron. Eso implicó hace un alto en el camino inmediato. Era una cuestión de supervivencia, de vida o muerte.
En el caso de Patri se trataba de un aspecto físico. En el caso de Alejandro se trataba de un aspecto emocional (y espiritual realmente). El corazón de Patricia ya no podía seguir funcionando con coágulos constantes; el corazón de Alejandro ya no podía seguir funcionando para cumplir con las expectativas de otros.
Después del evento han tenido que permanecer en recuperación intensiva, en un proceso de volver a conocerse y entender el funcionamiento de su ser. Patri ha tenido que aprender un poco de anatomía, se ha esforzado por entender el asunto de la presión atmosférica, buscar comprender cómo funciona el sistema cardio-vascular, aprender a interpretar sus reacciones físicas ante los cambios externos. Alejandro ha tenido que aprender un poco sobre dependencia, se ha esforzado por entender el asunto de amarse a uno mismo, buscar comprender cómo funciona su sistema cognitivo-emocional, aprender a interpretar sus reacciones emocionales ante los cambios externos. Ha sido toda una nueva aventura para los dos.
Después de haber sobrevivido a la muerte han llegado a vivir de manera intensa cada día, están aprendiendo a caminar un día a la vez, a darse a los demás de una forma libre, a vivir con gratitud por las cosas pequeñas y las cosas grandes. Han aprendido a confiar en que Dios les dará las fuerzas que necesitan en el momento que lo necesitan para continuar avanzando en su proceso de recuperación.
Hay muchas cosas que Patri y Alejandro todavía no logran entender con su cabeza, pero las han llegado a experimentar y entender con su corazón. Hay todavía muchas preguntas y mucho camino que recorrer en medio de este proceso de recuperación. Hay muchos desafíos por delante y una vida entera para vivirlos.
Han llegado a descubrir que su vida es un regalo… un regalo para ser compartido libremente con los demás. Están aprendiendo a vivir con el “corazón abierto” y a amar de “todo corazón” a cada una de las personas que los rodea.
Marco Alejandro Andrade Vinueza
